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21Abril2018

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Fallece fundador de Radio La Voz de La Costa WILHELMUS CORNELIS VAN DEN BERG VERSTREPEN

fundador la voz de la costaNoveno de 13 hermanos, siete hombres seis mujeres, viene al mundo el 16 de febrero de 130, e la histórica ciudad holandesa de Breda.

Su padre Antonio van den Berg es arquitecto a cargo de los Monumentos Históricos, situación que le permite cobijar a su numerosa familia en una gran casa que es a la ve, un monumento histórico, con mas de quinientos años de antigüedad.

Antonio y Ana, su esposa, son profundamente católicos, en una Holanda mayoritariamente luterana, hasta hoy. Pero en esos años, al igual que en Irlanda, ser católico era ser rebelde, lo que dificultaba incluso el acceso al trabajo.  En tiempo actuales Holanda se precia de ser ecuménica en su aceptación de la fe y además multipoblacional en su composición social , son sólo un 30% de holandeses en su territorio , el resto son inmigrantes y descendientes de todas las naciones y razas del mundo.

El pequeño es bautizado Wilhelmus Cornelis van den Berg Verstrepen.

La mano que mece su cuna, es la profunda fe católica de sus padres. Nada en esa cálida cuna presagio el conflicto por venir, la II Guerra Mundial. La guerra no toca directamente a la familia van den Berg, Pro impacta profundamente en el joven de 15 años que es Guillermo al momento que ésta llega a sus fin, con su secuela de muerte, hambre y devastación.  Los Jinetes del Apocalipsis se pasean por Europa.

“La muerte de tantos jóvenes, algunos niños aún que llaman a servicio militar adelantando. Todo lo absurdo, lo inexplicable…” se rebelan en la voz de Guillermo Cornelio, pese a la distancia que establece el tiempo.

Se ofrece como voluntario, junto a  jóvenes venidos de diferentes países, para trabajar como obrero por l reconstrucción de Alemania. Va allá en varias ocasiones. Actitud que aún sus hermanos les cuesta comprender y aceptar, porque la hostilidad y odio que queda entre los bandos es muy fuerte.

Ya hay dos razones que explican su destino posterior. Una nace envuelto por la fe de sus padres.  Dos, su amor por el ser humano, sobre todo por el que más sufre, está por encima de cualquier otra consideración. Los estudios de humanidades, en su país consisten en estudia latín y griego, hacen de él un hombre culto, es una tercera razón.

No está sus planes estudiar teología, sin embargo a los 19 años ingresa al Seminario de la Orden de los Capuchinos, con ello renuncia a su familia y a su nombre, para recibir uno nuevo “Winfredo”.

Desde la distancia de los años aún no se explica qué lo llevó al sacerdocio, pero ha empezado a admitir que fue una forma de buscar refugio, de escapar de un mundo sin sentido.

“Necesité una vida más contemplativa. No fue nada heroico, sino escapar un poco de este mundo tan hiriente, tan inexplicable.”

Encuentra en este camino la posibilidad de unir la dimensión de lo divino y de lo humano, combinarlos para aliviar los sufrimientos ajenos.

Se ordena sacerdote el año 56, cuenta con 26 años. Solicita como primer trabajo, lo envíen a Alemania, a trabajar en labor pastoral en los campamentos de refugiados de la última guerra, de Hungría; Polonia y Alemania Oriental, en Hambugo – algunos de 20.000 personas – que llegan de detrás de la llamadas Cortina de Hierro.  Permanece dos años en esas labores cuando lo mandan a llamar desde la sede de su Orden, con urgencia.   Regresa a Holanda y allí se encuentra con una figura muy significativa de la provincia de Osorno, ha llegado desde Chile el Obispo Francisco Valdés Subercaseaux, a solicitar dos sacerdotes capuchinos para trabajar en Chile, destino San Juan de la Costa, uno de los dos lugares de mayor pobreza existentes en el país junto con un sector de Coquimbo, en esos años.

Le dan veinticuatro horas para pensarlo.

Winfredo responde que no necesita tiempo para pensarlo. La respuesta es “¡Sí!” , si sus superiores consideran que tiene las condiciones para esa misión y ademàs es lo que debe hacer, la respuesta de inmediato es, sí.

Poco mas tarde, dos o tres meses después, se embarca con el padre Auxencio – diez años mayor _ en el barco Marco Polo, trayendo como único bien cultural de Europa, un disco de música que nunca logra tocar durante su viaje, por incompatibilidad técnica de voltaje. Después de 40 días de viaje llegan a Valparaíso sin saber una palabra de castellano. “Todo el conocimiento que tenía de Chile era que en el norte existía un lugar llamados “Guaneras” que era un abono de pájaros para la agricultura y que era atravesado de norte a sur por una carretera continental llamada “Panamericana”.

El dos de noviembre Día de las Animas de 1958 llegan a Osorno. Poco después siguen rumbo a su destino pastoral, el padre Auxencio a San Juan de la Costa y el padre Winfredo a Quilacahuín, otro sector de la costa.

El cambio cultural y espacial es muy violento, por lo que ambos sacerdotes permanecen juntos 3 o meses antes de separarse.

El lugar de destino tiene como característica una ruralidad de las familias de vertientes Huilliche en su mayoría, donde los únicos que tenían vecinos y estaban reunidos, era los muertos en el cementerio. La gente no tenía vecinos, los medios de transporte eran prácticamente inexistentes, aparte de caballos y bueyes.  El estado de salud de la población y las condiciones de alimentación y la educación muy deficientes.  Las acciones de ayuda a estas personas y la labor pastoral, diaconal y social se dificultaban por esta dispersión y por el mal estado de los caminos. “Nadie en la Costa tenía siguiera una bicicleta”.

Pero estas características tan difíciles de su destinación, era sólo una de las grandes barreras que tendría que salvar el joven sacerdote Winfredo van den Berg V. de 28 años, con una guerra mundial metida en las costillas y un trabajo en una Alemania en ruinas y un campo de refugiados, como experiencia de vida, en una edad en que los jóvenes están formando sus propias familias y generando sus espacios en el mundo social y cultural, trabajando en sus propios sueños y proyectos.

La segunda barrera, la del idioma, fue en muchos momentos la más dura de remontar.  “Para a gente adulta era difícil entender nuestras complicaciones para aprender un idioma de extracción tan diferente t se reìan de nuestras dificultades.  Los niños,  sin embargo, nunca perdían la paciencia ni se reían. De ellos aprendí el idioma, ellos fueron mis profesores, asistí a preparatorias con ellos, me sentaba en los mismos banquitos juntos a ellos.  Para el dolor de un inmigrante… hay momentos ñeque aflige esta situación…  Los niños fueron los mejores receptores para recibir al extraño”.

Estos sacerdotes capuchinos generan Comunidades de Base, mucho antes del Concilio Vaticano en que se establecieron,  porque era la única manera de funcionar, de ahí se generó también la idea de disponer de una Radio para comunicarse entre sí y con la ciudad y con el país.  Tenía que haber una voz, la voz de la Costa, para que escuchen las autoridades a este sector de extrema miseria.

En sus primeros quince años de permanencia en este país – del 58 al 74 – gran parte de su trabajo consiste en acompañar a moribundos, muchos de ellos niños y después acompañar su entierro. “He sepultado centenares de niños.” El promedio de vida del sector por las estadísticas que se llevan en las misiones es de 22 años, en ese entonces.

Este argumento le sirve como defensa, en momentos en que el Gobierno Militar estudia su expulsión, por encontrarlo muy político (1974).

Tiene la oportunidad de hablar con uno de los generales de la Junta Militar y estas son sus palabras:

“Su historia y la mía son completamente diferentes.  Ud., ha escalado posiciones, ha llegado a general, al máximo de sus posibilidades, al tope de sus posibilidades, a tope de sus expectativas.  Mi vida, es una vida de pastor y gran parte de mi trabajo consiste en acompañar a gente muriendo, niños sobre todo, entierro siete u ocho niños por semana.  Nosotros, no tenemos ninguna otra alternativa que la rebeldía ante estos hechos, no estar conformes, es lo único que tenemos.”

Se quedó.

LA VOZ DE LA COSTA:

El año 66 se inicia la emisión de Radio La Voz de la Costa, basada en un proyecto de Escuelas radiofónicas de Colombia.

A Winfredo le asignan viajar a ese país para estudiar el sistema y se genera la Fundación Radio Escuela para el Desarrollo Rural que se hará cargo del proyecto, FREDER.

Inicialmente se da prioridad a los programas para una economía de autoabastecimiento, cuando el primer flagelo era una alimentación deficitaria.  Los programas para una economía de autoabastecimiento, cuando el primer flagelo era una alimentación deficitaria. Los programas estaban destinados a capacitar para la economía doméstica, para el desarrollo de la vida familiar con especial cuidado por el Medio Ambiente.

Otro ámbito de preocupación de la Radio es la educación formal, a través del sistema de Radio Escuela, y utilizando el sistema pedagógico de Paulo Freire, cientos de personas lograron rendir su enseñanza básica ante el Ministerio de Educación.

Para Winfredo se cumplían dos  aspectos como misionero. Una pastoral compartida con dirigentes de culto en la Misión, y la educación a distancia en la escuela radiofónica.

Con el Golpe de Estado todo cambió. Radio La Voz de la Costa fue amenazada desde el primer día con la prisión de algunos de sus funcionarios. En 1974, Winfredo van den Berg asume como director de la radio luego de 15 años como párroco de Quilacahuín, y se dedica a una experiencia más urbana, industrial, poblacional, obra que realizó durante 25 años.

Winfredo se convirtió en un  defensor de los Derechos Humanos y el pueblo. En 1978, la planta transmisora de La Voz de la Costa fue incendiada intencionalmente, y estuvo fuera del aire por más de un año.

Los hechos continuaron. Hace 30 años, en 1983, debió suspender un viaje a Holanda para visitar a su madre enferma, porque se supo de la existencia de un decreto donde no se le permitiría el ingreso nuevamente al país; meses más tarde su casa en Francke fue atacada; era vigilado y perseguido constantemente por fuerzas de seguridad.

El 14 de mayo de 1983, un atentado derribó la antena transmisora de La Voz de la Costa, hecho condenado por el Obispo de Osorno, la prensa democrática y las organizaciones populares.

Luego de un infarto, nuevamente asumió la dirección de La Voz de la Costa, con  renovado compromiso y con la fuerza de levantar una nueva antena donde la ciudadanía aportó el recurso económico mediante colecta popular y actividades benéficas. La Voz de la Costa continuó siendo atacada y silenciada mediante bandos militares en momentos de agudización de la crisis social y política del país.

Por causa de las reiteradas amenazas, se debió recurrir a recursos de protección ante la Corte de Apelaciones de Valdivia. En 1987, se trató de involucrarlo en un montaje de una bomba en la Secretaría Nacional de la Juventud en Osorno. En 1988, acercándose al fin del régimen, los ataques personales a Winfredo van den Berg por parte de cierta prensa nacional se hicieron más reiterativos y duros.

En esos años, el padre Winfredo van den Berg optó por un compromiso profundo con la Libertad, la Democracia y la Verdad como motivos de convivencia. Declaraba : “Nadie me ofende si me dice que soy un hombre más preocupado por lo social que por lo pastoral. Yo veo a Cristo como médico, como pastor. Yo estoy aquí por la fe, por la Iglesia y por las Iglesias. Lucho en donde puedo, `por la “religión compartida”, porque soy ecuménico en la forma de entender el acercamiento a Dios, de las diferentes personas. La verdad se encuentra en todas partes, nadie tiene el privilegio de la verdad, la exclusividad de la verdad”

Obtuvo muchos reconocimientos. En 1998, la Corporación “Grupo Arte Osorno” le otorgó el reconocimiento cultural “Unión de las Artes”, por su aporte a las expresiones propias de la cultura mapuche Huilliche, que se manifiestan a través del Festival del Folclor Campesino. También fue honrado como Hijo Ilustre de Osorno por el Municipio local; entre otras distinciones.

En 1998, decidió que tras 40 años su misión en Chile estaba concluida, y que en Holanda quizás había otras cosas que hacer y donde participar. Durante meses fue preparando su regreso para que fuera menos doloroso emocionalmente, pero partió el 28 diciembre de 1999, regresando a Holanda (Breda).

Allí se dedicó a trabajar con inmigrantes y refugiados, a colaborar con iniciativas en beneficio de países pobres y a mantener un contacto permanente y al día de lo que acontecía en Chile. El año 2002, recibió en el convento en Breda, de manos del embajador de Chile, una carta personal escrita por el Presidente Ricardo Lagos agradeciéndole los servicios prestados a Chile.

Porque no sólo está La Voz de la Costa. También está el establecimiento de cooperativas rurales, la construcción del puente en Quilcahuín, el fortalecimiento de la cultura mapuche Huilliche y los valores autóctonos de las tierras del Sur. ; defender con derecho, dignidad y justicia el patrimonio territorial mapuche ; proponer al mejoramiento socio-económico dentro del concepto mapuche : Tierra, organización, trabajo.  Finalmente, y en esto se logró un gran impacto, el respeto y reconocimiento a la organización natural y tradicional de caciques, aportando a la reconstitución de la Junta General de Caciques del Butahuillimapu, entidad que intentó retomar las formas de organización tradicionales del pueblo huilliche, basado en la institución del “cacicado”.

Ayudó a la creación de organizaciones de pacientes, cesantes, y otras actividades sociales durante este período.

A comienzos del año 2009 visitó por unas semanas a nuestro país. Fue el regalo de su familia por sus 80 años, y volvió a recorrer los caminos y las calles, en un re-encuentro y despedida definitiva al mismo tiempo, comprobando el cariño de quienes lo habían conocido y compartido su labor. Nos contó que vivía  su vocación en un fuerte dialogo intercultural y religioso, teniendo encuentros de fin de semana con grupos inquietos por responder al Dios que nos habla en esta nueva historia. La Municipalidad de Breda en Holanda, hace unos meses, realizó un  documental como uno de sus hijos más distinguidos y excepcionales por su vida y legado “Pater Winfried van den Berg”, donde resalta su labor en Chile.

El año pasado se le descubrió un  cáncer al hígado, que se agravó en los últimos meses, falleciendo hoy 3 de julio, en su hogar en la ciudad de Breda. La comunidad y el Obispado de Osorno le recordarán en la misa en Catedral San Mateo a celebrarse este jueves 4, a las 19.30 horas, presidida por monseñor René Rebolledo.

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